En este proyecto de renovación arquitectónica, la arquitecta Carolina Sánchez logró exaltar las bondades espaciales que ofrecía el lugar, imprimiéndole un nuevo aire y logrando una apariencia nítida, realzada por una decoración inspirada en las mezclas.
El encanto de remodelar está en saber interpretar las ventajas de un inmueble construido décadas atrás, como ocurre con este apartamento de los años setenta. El lugar es un gran rectángulo cuyos espacios se abren a la calle, lo cual permite que la vista a los árboles refresque los ambientes interiores, y al mismo tiempo, que se aproveche la luz natural. Intensificar esta relación con el exterior fue entonces una prioridad para la arquitecta.
Cambios radicales
La intervención fundamental se dio en la zona social y de servicios. Donde antes se situaba una cocina cerrada, el patio de ropas y el cuarto de servicio, seguido por una terraza que se mantuvo intacta, se dieron varios cambios. Se desarrolló una cocina más amplia y abierta hacia la zona social, la cual se convirtió en el eje de la vida del apartamento.
La transformación de este punto también refleja los cambios en los estilos de vida ocurridos en los últimos treinta años. Lo que era la lavandería es ahora el punto que conduce a la terraza. Aquí la presencia del arte le da al lugar un aire muy contemporáneo. Y donde antes se encontraba el cuarto de servicio se creó un depósito.
La transformación también llegó al comedor, que fue eliminado y pasó a ser un mesón de madera funcional donde comer. Éste cumple también las veces de punto de transición.
Teniendo en cuenta esta propuesta de espacios francos, la arquitecta tuvo gran cuidado en concebir la cocina con una paleta de color que armonizara con los materiales utilizados en el resto de la casa. Aquí priman los colores claros, en la gama de los crudos, junto al negro que también se hace presente en la decoración. Así pues, la cocina se resolvió con granito en tonos tierra en mesones y salpicadero, mientras que en los gabinetes se dio un acabado en fórmica blanca texturada. Para generar una unidad entre cocina y zona social, se instaló guáimaro en todo el piso. Ambos espacios están separados por un sutil cambio de nivel.
Un ambiente muy original
En el área de la antigua sala y comedor se creó un solo ambiente cálido y lleno de luz que domina el apartamento, ya que es el de mayor tamaño y el que recibe al visitante. Este punto está enmarcado por una pared pintada de beige, a la que se le ha dado textura utilizando escobillas.
Las dos columnas estructurales, huella de la arquitectura original del apartamento, se pintaron una de negro y otra de blanco, evocando el ying y el yang. De esta manera se enfatizó en los colores que priman en la decoración y en los acabados del lugar.
La decoración de la sala, así como del resto del apartamento, es una muestra de eclecticismo y del gusto personal de los propietarios por ciertos objetos particulares. Piezas nuevas y viejas, otras de diseñador o simplemente adaptaciones ingeniosas de elementos que nada tienen que ver con la decoración, como la mesa de centro creada a partir del trozo de madera en que se enrolla un cable de alta tensión. Aquí, un sofá de tres puestos tapizado en pana negra, un par de cojines capitoneados junto a una moderna silla de fibra de vidrio en blanco y una vieja poltrona de cuero restaurada conforman el mobiliario principal. La presencia de algunos accesorios étnicos le dan un toque único al sitio.
En privado
UAcentuando esa sensación de fluidez, se eliminó el dintel que marcaba el paso de la sala al hall de alcobas, el cual conduce a la primera habitación, que es cuarto de visitas y a la vez sitio de trabajo. De ahí se sigue albaño auxiliar y a la habitación principal con baño privado.
Antes de llegar al hall de alcobas se diseñó un listón de madera suspendido pintado de blanco que también recuerda los acentos decorativos de los setenta, época en que el blanco era un color fundamental en la decoración.
Con este elemento se resuelve el punto de acceso y se le da calidez a la entrada, decorada con una lámpara y piezas de arte. Por otra parte, a lo largo del corredor se colocaron pilas de libros y revistas, con lo cual se soluciona un tema de almacenamiento, a la vez que se crea un ambiente agradable.
Dado que el baño de visitas no contaba con luz natural, se le abrió una ventana circular en la pared que comparte con el baño principal. En el baño de visitas, este muro enmarca la ducha. Con este recurso, una trampa para el ojo, se creó un efecto agradable y de amplitud, y al mismo tiempo se mejoró la iluminación.
Aquí los acabados también son un juego entre dos colores: el blanco y el negro. En la ducha, una pared se revistió con porcelanato blanco, mientras que la otra se cubrió con baldosas cerámicas oscuras. Frente al lavamanos, otra se pintó de negro y el piso se hizo con baldosas de cemento en estos mismos tonos. El blanco se mantuvo en el sanitario de Corona y en el lavamanos, sobre un mesón de madera con un acabado dado con pintura de poliuretano.
Por otro lado, el baño principal también es una mezcla de materiales. Allí la zona de la ducha se definió instalando mosaicos de vidrio color naranja, mientras que en el piso se optó por un mármol claro. En el punto del lavamanos, un mueble bajo pintado en laca china negra crea un efecto interesante complementado por el mármol negro absoluto del mesón y los espejos instalados en todo el frente, incluso en la columna saliente.
Sin duda, el color se constituyó en un recurso para darle carácter a los espacios en este apartamento, como lo muestra la habitación principal.
Un tono lila alegra la pared que enmarca la cama desarrollada a partir de un tablero de madera con dilataciones en aluminio. La sencillez que proyecta el lugar, ideal para el descanso, se debe a las pocas pero bien escogidas piezas de la decoración. Una cortina en tela suave, un colorido suzani sobre la cama y una silla de bambú proveniente de Tailandia dan fe de ello. El cuarto de visitas también es un reflejo del gusto por los objetos de diverso origen.
La revitalización de los espacios de este apartamento logró dejarle a la dueña ambientes cálidos y funcionales con toques de diseño que los hacen muy modernos y actuales.