En el claustro de la iglesia de Usaquén, sede del evento, Corona le apostó a remodelar los baños de la antigua construcción, logrando un resultado actual, eso sí, respetando las condiciones de la arquitectura del edificio. El equipo de Visibilidad de Marca Corporativo, en cabeza de Ángela María Meneses, hizo una primera propuesta de diseño en los baños de hombres y mujeres del primer piso, que existían hace más de veinte años. Muy tradicionales en su concepto original, seguían una línea simple, con revestimientos en cerámica blanca muy tradicional de 20 x 20; algo muy estándar, básico, que cumpliera un papel ante todo práctico, de fácil mantenimiento, perdurable en el tiempo. “Los baños habían cumplido ya un ciclo, a pesar de que todo más o menos estaba intacto y funcional. Sin embargo, estamos hablando de griferías viejas, lavamanos en pedestal, baldosas muy convencionales, todo un poco triste. La propuesta va encaminada a un tema de materiales y diseño muy contemporáneo, vivo y dinámico”.
La primera gran premisa de esta propuesta era respetar la arquitectura del lugar, pues se trata de un edificio de carácter patrimonial. Si bien la Iglesia de Usaquén fue construida en el siglo XVII, el claustro, edificio contiguo al templo, fue levantado en 1914, conservando los mismos trazos republicanos del resto de la construcción.
La segunda premisa era “revitalizar” el lugar, darle una nueva vida. “Como decíamos, el espacio era bastante triste, muy plano, sin carácter, diría incluso que pobre. Por eso el diseño se centró en una propuesta que respetara la arquitectura de carácter republicano, pero a la vez creara un contraste en cuanto a colores, materiales y productos, más contemporáneos y de mayor tráfico”. Para ello se instaló en las paredes de ambos baños un porcelanato blanco de gran formato en combinación con otro de colores en la zona de lavamanos, contrastando en ambos casos con un tercero en el piso, esta vez en tonos tipo óxidos. “En Corona tenemos toda una filosofía en torno al color. En el caso de estos baños, nos fuimos por colores fuertes, de nuestra gama “Tonalité”, que le imprimen mucha energía y alegría a los espacios”, comenta Ángela María. En efecto, en el baño de hombres se utilizó el rojo, un color vivo y brillante, que transmite pasión. En el de mujeres, el diseño se fue por el violeta, en una línea muy femenina que estimula la creatividad. Logrando en ambos espacios un lenguaje muy contemporáneo. También el color vino a romper la simetría de los espacios plasmado en una de las puertas acrílicas de los baños.
Otro elemento muy novedoso fueron los vinilos de corte que se dispusieron en las divisiones en acrílico a la entrada de los baños: con una tendencia muy pop art, en el baño de mujeres se instaló una imagen de Marilyn Monroe y en el de hombres una de Elvis Presley.
El resultado son unos espacios contemporáneos, vivos, donde se logró un equilibrio entre la arquitectura republicana de todo el edificio y el diseño mucho más dinámico y enérgico dado por los materiales y el color de Corona.