¿Quieres darles un baño propio a los más pequeñitos de tu hogar en el que, además de asearse, se diviertan y aprendan? Sigue las recomendaciones y verás lo fácil que es.
Si son varios niños, asígnale a cada uno un lavamanos dentro del baño para evitar discusiones. Es muy fácil, ubícalos en un mueble grande con las griferías empotradas en la pared. Para que las cañerías no se vean, ocúltalas tras de un murete o mesón, la superficie de éste te servirá para dejar los productos de aseo de cada pequeño. Un lavamanos de incrustar y de fácil uso es el San Lorenzo Petit.
Los colores son muy importantes, los debes elegir en compañía de tus hijos para que sientan el baño como suyo. Independientemente de los colores, combínalos con accesorios blancos para darles neutralidad.
El tamaño de los muebles debe ser a la medida de los niños, por ejemplo, que los sanitarios sean infantiles y procura que los gabinetes no tengan puertas para que sean fáciles de utilizar.
Para que el baño le sirva a tus hijos mientras van creciendo, instala un toallero de sistema de anclaje estándar, así podrás irlo subiendo a medida que tus hijos aumentan de estatura sin necesidad de abrir agujeros. Los productos de aseo y los juegos de la bañera que queden sin ubicación, guárdalos en cajas de colores o con estampados de superhéroes.
Para los más pequeñitos que no alcanzan al espejo y al lavamanos, la solución es ponerles un taburete en el que se puedan subir. Es importante que los niños manejen bien el taburete para que su autonomía sea completa.
Nadie conoce a tus hijos mejor que tu, por eso, ambienta el baño con una imagen de su súper héroe favorito, un par de muñecos de su preferencia, cortinas de dibujos animados y en general, colores que evoquen alegría.