Partiendo de un espacio en donde el patio de ropas y la cocina se desarrollaban en el mismo lugar sin mayor eficiencia, la diseñadora Catalina Velásquez emprendió su remodelación optimizando las áreas de trabajo. La cocina ganó en espacio, ya que a sus 8m² se les sumó una parte del área del patio de ropas, que contaba con 2,5m².
La dueña quería una cocina versátil, pero que le permitiera darle un toque distinto cuando lo deseara sin tener que emprender un nuevo y complejo proceso de renovación.
Por eso la diseñadora recurrió a una paleta de color muy controlada, en la gama de los grises y negros, que le dio al lugar un aspecto sobrio. A la vez, le aportó color a través de aplicaciones e intervenciones sencillas de implementar y de cambiar.
Se instaló porcelanato en tono gris en el piso, granito negro San Gabriel en mesones y salpicaderos, y fórmica blanca con cantos rígidos en aluminio para los muebles de cocina. Por otra parte, la estufa, los hornos, la lavadora de platos y la nevera se eligieron con acabados plateados.
La combinación de materiales y acabados dio como resultado una cocina nítida que se personaliza a través del color. Al pintar con pintura hepóxica en tono verde limón la pared que enmarca el lugar, se le dio un toque muy energético y alegre. Aquí, el salpicadero en granito alcanzó los 30cm, y no los 60cm a los que por lo general llega, precisamente porque se le quería dar protagonismo al color.
El verde también llegó a la pared del frente, esta vez con una propuesta creativa e ingeniosa desarrollada en vinilo, material con el que se reproduce en la pared una receta emblemática del recetario familiar: la torta de pan.
Estos toques verdes también se dieron en la mesa auxiliar de 60cm x 90cm, que tiene la peculiaridad de recogerse y mimetizarse completamente dentro del mueble previsto como despensa.
Como señala Catalina Velásquez, con este rediseño se logró producir el triángulo perfecto entre los puntos de cocción, de almacenamiento y de lavado. En este último se situó tanto el lavaplatos como el lava vajillas eléctrico, que al contar con tan sólo 45cm de ancho pudo involucrarse a la cocina, aportando eficiencia al lugar.
El resultado final es interesante. Se creó un espacio eficiente en todas sus funciones, que además goza de buena iluminación natural y artificial. De esta manera se consiguió instaurar un ambiente de cocina contemporáneo y funcional.