En línea con el concepto de la familia reunida alrededor de la cocina, el arquitecto Jaime Quessep desarrolló en el restaurante La Famiglia un diseño ágil y dinámico que logra un maravilloso balance entre lo tradicional y lo contemporáneo.
Ubicado en el sector de la zona G en Bogotá, el restaurante La Famiglia se levanta como un espacio íntimo y cálido que evoca el ambiente de la casa italiana, donde la comida es el eje alrededor del cual se reúne la familia todos los días.
Teniendo en cuenta esto, Jaime Quessep hizo una propuesta de restaurante utilizando elementos que enriquecerían ese concepto.
Materiales como:
-La madera
-El ladrillo
-Reciclados de otras obras
Elementos como el bar, la terraza y la chimenea exhibiendo fotos del pasado, ayudaron en este propósito.
Originalmente, la casa donde queda ubicado hoy por hoy el restaurante era una vieja marquetería, un espacio oscuro y deteriorado, al cual el ojo del arquitecto supo sacarle el mejor provecho.
En el primer nivel se entra a la zona social del comedor a través de la puerta principal y de la terraza exterior, en un sentido muy europeo de los espacios relacionados. De hecho, la cocina se estableció vinculada al comedor, de manera que se alcanza a percibir lo que sucede allí. En este caso no se trata de aislar los espacios de comedor y cocina;
Se trata de crear un enlace entre ambos. Si bien se mantiene el carácter tradicional de la cocina a través de elementos como el horno de leña, este espacio cuenta con todas las características de las cocinas contemporáneas que lo complementan: espacios de trabajo y mesones en acero y mármol y lo mejor en utilería y electrodomésticos.
Siguiendo el esquema de casa, en el segundo nivel se diseñó un salón con bar, mucho más informal y relajado. Allí la chimenea juega un papel protagónico como el rincón cálido de la casa evocador de los buenos momentos en familia a través de recuerdos y fotografías del pasado. Se complementa con ella el bar, propio de las casas de antaño, pero en este caso siguiendo un lenguaje mucho más contemporáneo gracias a la barra en madera que recorre el lugar de lado a lado. El mobiliario se fue por una mezcla de elementos muy tradicionales, como los sofás chester o las “orejonas”, y otros más contemporáneos.
Los cielo rasos en este espacio son escayolados en dorado para darle profundidad y un efecto de sofisticación, sobre todo en la noche cuando el techo se enciende iluminado por bulbos de luz insertos en los rosetones.
Al tercer nivel se accede a través de una espectacular escalera flotante iluminada con luz indirecta, lo cual produce una inquietante sensación de misterio. Allí se extiende la terraza, con una espectacular vista hacia los tejados del barrio y parte de la ciudad, evocando el patio o el jardín de las casas de antes. Es un elemento que sin duda llena de calidez el lugar, a lo cual ayudaron elementos orgánicos como las plantas para la decoración, la madera en el deck que cubre este espacio, el borde con piedra de río que rodea el mobiliario y la guadua en el techo retráctil que permite una estupenda contemplación de la noche cuando se abre. Aquí se utilizó un mobiliario más desenfadado, con colores vivos como el rojo y el morado en contraste con el negro, y algunos elementos muy vivos y a la vez nostálgicos como los candelabros en tono escarlata.
Reciclando y reutilizando
En línea con la filosofía de aprovechar y reciclar materiales y elementos existentes, la propuesta supo utilizar por ejemplo el cemento en las paredes, pero con una nueva textura, recubriéndolo con una mezcla de cera y tintes naturales sobre un fondo dorado, creando un increíble efecto de envejecimiento que le da un toque de elegancia muy especial a los espacios. La estructura de toda la casa se reforzó y desde la cimentación hasta el último piso se hizo un revestimiento con ladrillos reciclados de otras construcciones.
Por otra parte, la madera de abarco de todos los pisos fue reciclada, incluso la del pórtico. Si bien las sillas del primer piso fueron elaboradas en un diseño especial con madera y bastidores en cuero nuevos, las mesas fueron fabricadas con tablones de madera reciclada. Algunos elementos decorativos como los lavamanos en peltre fundido y la vieja grifería actualizada con una nueva textura en pintura electrostática del baño en el segundo piso fueron donados por amigos o parientes enamorados del proyecto.
Dentro de un concepto de casa italiana de antaño, el diseño del restaurante La Famiglia logró un ambiente cálido y familiar, donde se retoman elementos del pasado como la chimenea, el bar y el horno de leña, en claro contraste con elementos más dinámicos como la iluminación, el color y algunos muebles contemporáneos, creando un increíble balance entre pasado y presente. El tema de arquitectura sostenible hace parte de esta propuesta joven y dinámica, consecuente con la filosofía de sostenibilidad que imprime Quessep en sus proyectos, y que a su vez, hacen parte y protagonizan los escenarios arquitectónicos del nuevo milenio.