Realizada por Taip Arquitectos, la remodelación de este apartamento de 182m2 está definida, tanto en sus espacios como en su decoración, por el blanco.
La propuesta de diseño y arquitectura planteada por Taip Arquitectos, firma compuesta por Diego Rodríguez y Carolina Zamora, partió del blanco para renovar este apartamento dúplex. El cliente deseaba contar con un espacio donde hubiera la menor cantidad de colores, para que a la hora de decorar fueran justamente los muebles y los accesorios los que hicieran el aporte.
Así es como se pasó de un apartamento con acabados industriales y pisos en concreto, láminas alfajor ‑muy comunes en interiores de buses‑, superficies de cemento, carpintería en tono oscuro y muros en ladrillo a la vista, a un espacio más nítido.
Para empezar
Después de la intervención realizada por los arquitectos, el lugar quedó como un lienzo a punto de ser intervenido. Pisos de madera pintados de blanco, muros inmaculados y techos también en blanco. Decisiones de diseño que inmediatamente dejaron ver sus bondades. Ahora el lugar se ve más amplio, luminoso y cálido, y con un aspecto mucho más contemporáneo.
La zona social, que antes se encontraba delimitada por un muro que formaba un recibidor justo a la entrada del apartamento ‑solución poco eficiente‑, se abrió, integrando todo en un solo espacio, haciendo ver el lugar mucho más amplio. En esta área sólo quedó en pie la columna estructural.
Del mismo modo, el área de la chimenea se transformó completamente. Donde antes se hallaba el hogar, se dio paso a un elemento de diseño que se convirtió en un punto focal de gran importancia en la sala y el comedor. ¿Cómo se logró esto? Con la proyección de un muro de doble altura que contiene la chimenea y también una serie de nichos y entrepaños que permiten disponer objetos decorativos y libros.
La búsqueda de transparencia y nitidez en los espacios, así como de funcionalidad, también se refleja en otros puntos de la casa, como en la escalera, las áreas de estar, las habitaciones y los baños.
Como señala Carolina, en la escalera “faltaba espacio”, así que se decidió que los primeros escalones partieran del muro, creando una sensación de amplitud. Asimismo, al proyectar la escalera en concreto y pintarla de blanco, se creó un efecto de unidad en todo el lugar, generando un área que fluye incluso en sus puntos de transición.
En el segundo piso también se tomaron decisiones de diseño que favorecieron la proyección del espacio, si bien se cuenta con los mismos 182m2. Donde antes se encontraba un antepecho con una pequeña ventana que cerraba el hall, ahora unas simples barandas lo delimitan y lo abren al resto de la casa, estableciendo una relación entre el hall del segundo piso y la zona social ubicada en el primer nivel. Así también se logró que la luz que entra por las ventanas de la zona social llegara a este punto.
Ambientes privados
De la misma manera, la implementación de ciertas decisiones de diseño marcó la diferencia en los ambientes privados, como en el estar de alcobas, la habitación principal y su sala de baño.
Por ejemplo, en el estar de alcobas, que antes estaba enmarcado por un muro de ladrillo a la vista, un acabado con pintura blanca le dio un aspecto más suave y cálido. El complemento fue el piso de madera laminada.
En la habitación y el baño se personalizaron aún más las decisiones de diseño, y cada una de ellas responde a las necesidades y el gusto de sus dueños.
En la habitación principal se quería un espacio amplio y tranquilo en el que la personalidad de su dueño se viera reflejada a través de los accesorios. Se eliminó el vestier, y esos metros se le anexaron al área de descanso, haciendo posible un punto de lectura bien iluminado gracias a las claraboyas que antes permitían la entrada de luz natural al área de closets, y que ahora llevan luz a la habitación.
Aquí, la intervención de los arquitectos en el amueblamiento también marcó la diferencia. Siguiendo el gusto del cliente por el blanco, se diseñó una cama de líneas muy sencillas que se integra a la arquitectura del lugar. De esta manera, se crea unidad con respecto a la biblioteca de mampostería diseñada para este punto.
Con carácter propio
Los baños también expresan la personalidad de quienes los usan. El baño principal ganó en luz natural y amplitud al eliminar una pared de bloques de vidrio que enmarcaba la ducha e instalar una puerta de vidrio templado que abre el lugar a un jardín interior.
La luz natural en el baño es un privilegio que pocos tienen en estos tiempos. Contar con este recurso mejora considerablemente las condiciones del lugar, tanto en el área de la ducha como en el punto del sanitario. Este último y la grifería son de Corona y Grival respectivamente.
En el baño de los niños la consigna era lograr que cada elemento de diseño que cumplía una función práctica tuviera cierto aire juguetón. Así es como debajo del lavamanos, unas cajas rodantes, que evocan aquellas en las que se guardan juguetes, se disponen para los implementos de aseo.
La elección de colores vibrantes, como el verde limón, también le imprime al lugar mucha energía. Incluso el manejo novedoso de los materiales ‑como lo muestran las baldosas cerámicas mosaico de Corona de 30X30cm, que se encuentran en la ducha y en el punto del sanitario‑, demuestra que éstos pueden ser utilizados de manera más fresca. Por ejemplo, causa un gran impacto el hecho de demarcar el área del espejo flotado pintando la pared de verde o de delimitar la entrada de la ducha con granito negro, mientras que el resto se cubre con baldosas cerámicas ‑todos materiales de Corona‑. Los muros de mampostería también se trabajaron con cuidado, interviniéndolos con dilataciones.
En el baño de visitas, el juego es más atrevido. Se recurrió al negro y a elementos que aportan mucho diseño. Un pedestal de granito recibe el lavamanos de Corona. Una pared pintada de negro enmarca la caja de madera flormorado en la que se dispuso el espejo y el área para los elementos útiles y decorativos. El manejo gráfico a partir de un motivo floral, es un buen complemento para hacer que este lugar sea menos prosaico. Asimismo, la gran creatividad de los arquitectos se muestra al retomar las tabletas cerámicas de Corona en tono gris y despiezarlas de manera tal que en el centro se cuenta con un gran cuadro, y el resto funciona como una cenefa.