Ubicado en la Torre Bavaria, en el corazón de la capital, este apartamento contaba con todas las bondades pero también con todas las carencias de los espacios de los años sesenta: buenas dimensiones y accesos de luz generosos, pero a la vez áreas muy fraccionadas y encerradas. Si bien la ubicación del apartamento cerca al punto de trabajo fue un aspecto definitivo para el dueño de casa a la hora de tomar la decisión de vivir allí, la idea era darle a este espacio un aire de modernidad, aprovechando el aspecto absolutamente urbano del lugar.
Como bien dice David Restrepo, el trabajo de rediseñar el apartamento fue un trabajo en equipo entre él y el dueño de casa, un ejecutivo joven cansado de circular por toda la ciudad y atraído por el centro de Bogotá. ¿Pero con qué se encontraron finalmente al momento de empezar a pensar en el proyecto? “Nos encontramos con un apartamento bogotano muy clásico de los años sesenta. Grandes dimensiones, techos altos, pero espacios también muy definidos y fraccionados. Encontramos detalles increíbles, como el parqué original, muy de moda hoy por hoy, pero que estaba oculto debajo de una alfombra”, comenta Restrepo. La gran premisa era entonces aprovechar estas ventajas del espacio, pero dándole un lenguaje contemporáneo.
La primera propuesta de Restrepo en este sentido fue despejar completamente el lugar, pasar de una sumatoria de pequeños espacios a un gran espacio. Se abrió la cocina, que estuvo escondida durante décadas, y se integró una de las alcobas a la zona social, con lo cual se generó un gran salón relacionado sutilmente al comedor a través de la chimenea como punto focal y con la cocina, que recorre de manera transversal toda esa zona. La segunda propuesta era recuperar todos los atractivos ambientales (luz, vista a los cerros) así como integrar la arquitectura interior a la ciudad, todo lo cual se logró a través de los grandes ventanales. “Ya habiendo despejado el espacio interior, los ventanales nos sirvieron para involucrar la vida urbana y ambiental al apartamento. De noche y de día las respuestas interiores son muy diferentes. Como se trata de un cuarto piso, captar esa perspectiva de los árboles sobre la carrera Séptima, los Cerros Orientales y la ciudad no fue difícil”, cuenta el arquitecto. En cuanto al baño social, se amplió y se hizo una grieta superior para que hubiera una fuga visual de 30cm.