Este edificio de diez pisos con helipuerto, que aplica todos los conceptos de la arquitectura sustentable, es un ejemplo de decisiones acertadas de diseño a partir de un planteamiento interdisciplinario.
El Centro Administrativo de Avianca logra concretar muchos aciertos y ejemplificar lo que hay que tener en cuenta cuando una empresa decide desarrollar su centro de operaciones: la localización, el modo de emplazarse en el terreno, la adecuación del lugar de acuerdo con las necesidades empresariales particulares y la utilización de la arquitectura para proyectar en un edificio el carácter de la empresa; cuestiones que en el caso de Avianca se tomaron muy en serio.
Buena localización
El lote hace parte del Complejo Ciudad Empresarial Sarmiento Angulo, que desarrolla Construcciones Planificadas S.A., y comprende tres manzanas en Ciudad Salitre sobre la Avenida El Dorado, entre la Avenida La Esmeralda y la Gobernación de Cundinamarca. Una vez culminado, el proyecto se constituirá en uno de los más modernos e interesantes centros empresariales, y estará enmarcado por un paseo urbano, tres plazas, recorridos peatonales y generosos andenes y antejardines.
El edificio de Avianca es la primera torre que se ha construido dentro del parque ‑se levantarán 17‑, y dentro del plan maestro se denomina T2. El proceso comenzó en 2007 y culminó en 2009. Período en el que se sucedieron invitaciones privadas de firmas de arquitectos y concursos hasta llegar a conformar un equipo selecto que se ocupó de distintos aspectos del proyecto y que dio como resultado lo que es hoy Avianca: un edificio de 10 pisos de altura más helipuerto, 3 sótanos con 454 parqueaderos y 8 locales comerciales, desarrollado en un lote de 4.989 m2.
El diseño: un reto
La firma Construcciones Planificadas S.A., en cabeza de su
Gerente de Diseño, el arquitecto Edgar Solano, y su equipo de diseño, fue invitada a desarrollar la propuesta del edificio. Éste debía ser “moderno, exclusivo y eficiente”, con una arquitectura contundente que impactara, pero que también armonizara con los edificios ya existentes.
Para definir cuál sería el aspecto exterior del edificio también se lanzó un concurso. Éste lo ganó el arquitecto Daniel Bonilla, con quien Edgar Solano y su equipo trabajaron conjuntamente para alcanzar la meta deseada.
El proyecto plantea una imagen muy actual y transparente, cambiante según desde donde se le mire, así como responsable con el medio ambiente. Por esta razón establece que las fachadas de la edificación sean de vidrio en su mayoría, como estrategia para aprovechar la mayor cantidad de luz natural, lo que supone una reducción considerable del consumo de energía.
El trabajo con el aspecto exterior del edificio le supuso a Bonilla responder a necesidades bioclimáticas. Así lo señala Edgar Solano: “Redujimos considerablemente la radiación solar que penetra a la edificación mediante un tratamiento de la envolvente. Se planteó un sistema de doble piel reforzado con quiebrasoles verticales para las fachadas que reciben la radiación con el componente este y oeste”.
Los materiales utilizados en la fachada fueron vidrios laminados incoloro, opal y solar green; paneles compuestos de aluminio color corporativo y silver plata, y quiebrasoles en paneles compuestos de aluminio. En cuanto a la base, se desarrolló como una superficie continua y homogénea en adoquín de concreto color ocre, con acentos en madera teca tanto en el piso como en su mobiliario.
El resultado es un volumen contundente y ligero a la vez, ya que el edificio puede verse como una “caja de vidrio” que cuenta con un punto sólido donde se trabajó el elemento corporativo con el nombre de la compañía sobre el color emblema, el rojo, utilizando paneles de aluminio.
Trabajo interior
Si bien Daniel Bonilla se ocupó del aspecto exterior del edificio, María Sanint, de la firma Entrecasa, trabajó en su imagen interior: en el lobby, las áreas comunes y muy especialmente en el piso 10, donde están situadas la presidencia y la vicepresidencia. La sobria paleta cromática aplicada a los materiales, con presencia de maderas, porcelanatos y mármoles, y toques de rojo traídos al lugar a través de algunos muebles, conforman el lenguaje interior, que proyecta en todo momento sobriedad y elegancia.
El edificio podría verse a partir de tres elementos bien definidos: su base, su cuerpo y su remate. El primero es una especie de galería sobre el costado oriental que conforma una plaza que recibe al peatón y donde están situados varios locales comerciales. El desarrollo de este punto obedece a la intención de “construir” ciudad, de estar abiertos a la calle y al peatón.
Luego viene el lobby, que se puede leer más como “calle” que abre el edificio en sentido oriente-occidente y que se concibe como un punto de tránsito, haciendo muy franco el acceso. Allí se encuentran los ascensores y la escalera que atraviesa todo el edificio y que se sitúa en un vacío central de 8m x 8m. Se hizo en vidrio, acero y concreto, y su elegancia y arquitectura la convierten en un punto atractivo al que se abren las salas de reunión. En el primer piso, este punto es refrescado por un muro por el que corre agua, que a su vez llega a un tapete de piedras.
En el segundo piso se encuentran los salones de capacitación, la cafetería y el gimnasio, que se independizan del punto de acceso por una gran puerta pivotante de 3,5m de altura hecha en madera. Allí el diseño de una banca en madera y la presencia de obras de arte caracterizan el lugar. Pensando siempre en el bienestar de los usuarios del edificio ‑los empleados‑, tanto la cafetería como el gimnasio se abren a una gran terraza. Este segundo piso es el elemento articulador entre la base y el cuerpo, conformado por los pisos 3 a 9, que contienen las oficinas abiertas.
El trabajo de diseño interior, en lo que se refiere a mobiliario de oficina y los puestos de trabajo, le correspondió a la firma Arango y Cía., que estudió cada área para proyectar los espacios laborales con la mayor eficiencia. El lugar alberga hoy a 1.000 empleados, pero puede llegar a recibir 1.600 funcionarios distribuidos en un área total de 34.426,63 m
2 construidos.
Hasta el cielo
En el piso 10, donde se encuentran las oficinas de los directivos, se remata el edificio. Su diseño es elegante y sobrio. La oficina del presidente se sitúa mirando al norte y la del vicepresidente al sur, y ambas se abren a terrazas que permiten establecer una relación con el cielo, elemento fundamental del trabajo en el lugar. En este nivel, la paleta de color gira en torno al blanco y el negro, pasando por la gama de los grises, con ciertos toques de rojo en algunos muebles que recuerdan el color que distingue a la compañía.
Al edificio lo corona un helipuerto de 24m de diámetro que, como agrega Solano, “se convirtió en una quinta fachada. Se diseñó con plaquetas de concreto en gris claro y oscuro y se generó un volumen circular con una fachada en láminas microperforadas”.
Sostenibilidad y bienestar
El resultado de todas estas intervenciones es un edificio con identidad en el que siempre se tuvo presente el bienestar del usuario. Por tal motivo, las aplicaciones de la arquitectura bioclimática conllevan un doble interés: ahorro de recursos y confort del usuario.
Pensando en ello, la temperatura interior del edificio se controla dejando que éste respire mediante varios sistemas que funcionan de manera simultánea. Se creó una corriente de aire permanente a nivel del plenum del cielo raso. Esta estrategia aprovecha la fuerza y el diferencial de presiones generado por los vientos dominantes. En una primera instancia, esto ofrece la posibilidad de extraer de manera natural todo el aire caliente que se acumula dentro de las oficinas. Produce también el enfriamiento nocturno de la inercia térmica de las placas del entrepiso.
El aire caliente que viaja a través del cielo falso sale en parte por la fachada situada a presión negativa, y en parte por el termosifón del edificio. El gran volumen del punto fijo se convierte en una chimenea de aire ascendente, que por diferencia de presiones y temperatura ayuda a extraer el aire caliente del interior. Y la entrada del aire a las diferentes estancias se produce también de manera natural a través de pequeñas basculantes de tipo circular. Se han calculado estas aberturas para manejar caudales equivalentes a 25 m
3 por habitante y por hora.
Aunque también se cuenta con un aire acondicionado de refrigeración variable, éste funciona sólo cuando se requiere según la señal enviada por termostatos. Apoya el sistema natural de ventilación para mantener el confort interior del edificio con temperaturas de 22ºC y una humedad relativa del 55%. El aire es evacuado del edificio por sobre presión y de manera natural a través de las láminas micro perforadas conectadas al plenum del cielo raso. Este sistema produce un ahorro energético significativo, de un 60% si se compara con un sistema de aire acondicionado convencional funcionando en un edificio sellado.
Este proyecto demuestra que la buena arquitectura no es sólo un asunto de imagen, sino también de sostenibilidad en el tiempo, en cuanto a los recursos que requiere el edificio para su funcionamiento y su impacto en el medio ambiente.