Originalmente, este apartamento dúplex de 250 m2 se caracterizaba por contar con espacios “cerrados” por muros o puertas que hacían ver sus ambientes sombríos y pequeños, a lo que se sumaban sus acabados desactualizados. Esto se manifestaba en su carpintería oscura y en las baterías de baño y cocina.
Por eso, la remodelación realizada por Carolina Zamora y Diego Rodríguez, de la firma Taip Arquitectos, se planteó corregir estos aspectos y reflejar en el diseño las necesidades de sus nuevos dueños. Dado que la pareja, conformada por un colombiano y una mexicana, quería ver reflejado en el espacio parte de su cultura, los arquitectos trabajaron en este sentido.
En su primer nivel, este apartamento contaba con sala, comedor y estudio –todos concebidos de manera independiente–, además del área de servicios; y en el segundo nivel, con cuatro habitaciones –algunas muy pequeñas– y dos baños. La idea de lograr ambientes amplios, funcionales y más transparentes que disfrutaran de la luz natural, dio paso a la eliminación de varios muros. Fue el caso de la zona social compuesta por comedor, estudio y sala, espacios que ahora se comunican entre sí. Al cruzar la puerta principal, un muro calado y proyectado con un patrón geométrico recibe al visitante. Éste cumple varios papeles: independizar el área sin cerrarla, haciéndola menos oscura; brindar cierta privacidad al comedor, que es el primer ambiente con el que se encuentra quien llega; y ser un elemento de diseño con mucha fuerza, que además cuenta con una inspiración mexicana. Al dejar atrás este elemento divisorio se llega al comedor, y de allí se pasa al estudio y luego a la sala. En la sala, el color también se inspira en la cultura mexicana, y se materializa en el muro suelto que se diseñó para enmarcar la chimenea. Éste, pintado de azul hortensia, se constituye en el centro de atención del espacio.