Desde la escogencia del nombre, Eureka, que en griego significa "lo encontré", hasta la iluminación y el manejo del color como aspectos fundamentales del diseño, todo evoca la magia de los mundos infantiles. Para ello, Tania pensó en un espacio amplio, limpio y claro, un contenedor en el cual se pudieran exhibir con generosidad todos los objetos y juguetes del almacén y que permitiera a la vez un movimiento fluido de los clientes y sus pequeños.
El local tiene un solo frente y es más profundo que ancho y cuenta con varias columnas y vigas estructurales que ayudaron a determinar las diferentes zonas del almacén. “Cuando entré al local, no sabía qué me iba a encontrar”, comenta Tania. “Descubrimos un cielo raso oscuro y lleno de molduras. Lo subí al máximo, para poder ampliar el espacio. Aparecieron además varias vigas. Tuvimos que ajustar el techo a la estructura que había y esto definió a la vez las medidas de los muebles y algunas secciones. Por ejemplo, el punto de pago y de exhibición de pequeños objetos y detalles quedó determinado por dos vigas estructurales, así como el espacio de “destacados” que se ajustó aprovechando una viga baja que enmarca esta zona contigua a la vitrina del local. Las divisiones son pues muy sutiles, lo que refuerza el concepto de un espacio de exhibición abierto. “De alguna manera lo que quería en este local era generar una galería en donde los objetos fueran los verdaderos protagonistas”, comenta Tania. Este concepto se reforzó generando vitrinas en todo el perímetro del local y una pared en dry wall con nichos iluminados en la entrada para la exhibición de los objetos.
Teniendo en cuenta que los clientes más importantes son los niños, Tania organizó áreas de juego y entretenimiento. Dispuso un mobiliario a la altura de los pequeños, muy sencillo y práctico. “Nos fuimos por unos módulos y cubos bajitos muy funcionales que sirven como exhibidores de los productos a la vez que como mesas de juego o de trabajo de los niños”, cuenta Tania.
Luz y color
Como uno de los objetivos es que los clientes se sientan cómodos y se apropien del espacio, éste debía ser cálido y fresco, donde no dé miedo moverse o experimentar con los objetos. Como se quería hacer algo creativo pero sencillo, Tania le apostó a dos aliados muy francos y simples: la pintura y la iluminación.
Los colores escogidos fueron el blanco en muros y mobiliario, acorde con el concepto de claridad y limpieza como telón de fondo para exhibir todos los productos, y verde limón en el piso como un acabado llamativo muy contemporáneo, que no señalara ningún género en particular. Se escogió pintura epóxica, resistente y de fácil mantenimiento. En los muros se aplicó un vinilo resistente y lavable, sobre todo pensando en el público infantil que pueda tocar y vivir el espacio. Un detalle decorativo muy interesante son vinilos adhesivos que se venden en el almacén. "Uno de los objetivos en el local era dar toques de los productos u objetos que ofrecemos", cuenta Tania.
El otro aliado de Tania fue la iluminación. "Para mí era una prioridad que el espacio estuviera bien iluminado, que fuera cálido y tuviera un brillo especial". Para lograr este objetivo, se dispuso una mezcla de luz alógena blanca y amarilla para todo el ambiente, y unas luces puntuales, también alógenas, para destacar ciertos rincones especiales.
Sin lugar a dudas Eureka es una invitación para niños y padres a que descubran y exploren de una forma muy viva todos los rincones este espacio infantil donde todo ha sido diseñado para que se sientan cómodos y donde la magia aparece en cada detalle.