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Restaurante la famiglia Zona G

by edit 5. mayo 2010 12:50

famigliaEn línea con el concepto de la familia reunida alrededor de la cocina, el arquitecto Jaime Quessep desarrolló en el restaurante La Famiglia un diseño ágil y dinámico que logra un maravilloso balance entre lo tradicional y lo contemporáneo.
Ubicado en el sector de la zona G en Bogotá, el restaurante La Famiglia se levanta como un espacio íntimo y cálido que evoca el ambiente de la casa italiana, donde la comida es el eje alrededor del cual se reúne la familia todos los días.

Teniendo en cuenta esto, Jaime Quessep hizo una propuesta de restaurante utilizando elementos que enriquecerían ese concepto.

Materiales como:

-La madera
-El ladrillo
-Reciclados de otras obras

Elementos como el bar, la terraza y la chimenea exhibiendo fotos del pasado, ayudaron en este propósito.
Originalmente, la casa donde queda ubicado hoy por hoy el restaurante era una vieja marquetería, un espacio oscuro y deteriorado, al cual el ojo del arquitecto supo sacarle el mejor provecho.

En el primer nivel se entra a la zona social del comedor a través de la puerta principal y de la terraza exterior, en un sentido muy europeo de los espacios relacionados. De hecho, la cocina se estableció vinculada al comedor, de manera que se alcanza a percibir lo que sucede allí. En este caso no se trata de aislar los espacios de comedor y cocina;

Se trata de crear un enlace entre ambos. Si bien se mantiene el carácter tradicional de la cocina a través de elementos como el horno de leña, este espacio cuenta con todas las características de las cocinas contemporáneas que lo complementan: espacios de trabajo y mesones en acero y mármol y lo mejor en utilería y electrodomésticos.

Siguiendo el esquema de casa, en el segundo nivel se diseñó un salón con bar, mucho más informal y relajado. Allí la chimenea juega un papel protagónico como el rincón cálido de la casa evocador de los buenos momentos en familia a través de recuerdos y fotografías del pasado. Se complementa con ella el bar, propio de las casas de antaño, pero en este caso siguiendo un lenguaje mucho más contemporáneo gracias a la barra en madera que recorre el lugar de lado a lado. El mobiliario se fue por una mezcla de elementos muy tradicionales, como los sofás chester o las “orejonas”, y otros más contemporáneos.

Los cielo rasos en este espacio son escayolados en dorado para darle profundidad y un efecto de sofisticación, sobre todo en la noche cuando el techo se enciende iluminado por bulbos de luz insertos en los rosetones.

Al tercer nivel se accede a través de una espectacular escalera flotante iluminada con luz indirecta, lo cual produce una inquietante sensación de misterio. Allí se extiende la terraza, con una espectacular vista hacia los tejados del barrio y parte de la ciudad, evocando el patio o el jardín de las casas de antes. Es un elemento que sin duda llena de calidez el lugar, a lo cual ayudaron elementos orgánicos como las plantas para la decoración, la madera en el deck que cubre este espacio, el borde con piedra de río que rodea el mobiliario y la guadua en el techo retráctil que permite una estupenda contemplación de la noche cuando se abre. Aquí se utilizó un mobiliario más desenfadado, con colores vivos como el rojo y el morado en contraste con el negro, y algunos elementos muy vivos y a la vez nostálgicos como los candelabros en tono escarlata.

Reciclando y reutiliz
ando

En línea con la filosofía de aprovechar y reciclar materiales y elementos existentes, la propuesta supo utilizar por ejemplo el cemento en las paredes, pero con una nueva textura, recubriéndolo con una mezcla de cera y tintes naturales sobre un fondo dorado, creando un increíble efecto de envejecimiento que le da un toque de elegancia muy especial a los espacios. La estructura de toda la casa se reforzó y desde la cimentación hasta el último piso se hizo un revestimiento con ladrillos reciclados de otras construcciones.

Por otra parte, la madera de abarco de todos los pisos fue reciclada, incluso la del pórtico. Si bien las sillas del primer piso fueron elaboradas en un diseño especial con madera y bastidores en cuero nuevos, las mesas fueron fabricadas con tablones de madera reciclada. Algunos elementos decorativos como los lavamanos en peltre fundido y la vieja grifería actualizada con una nueva textura en pintura electrostática del baño en el segundo piso fueron donados por amigos o parientes enamorados del proyecto.

Dentro de un concepto de casa italiana de antaño, el diseño del restaurante La Famiglia logró un ambiente cálido y familiar, donde se retoman elementos del pasado como la chimenea, el bar y el horno de leña, en claro contraste con elementos más dinámicos como la iluminación, el color y algunos muebles contemporáneos, creando un increíble balance entre pasado y presente. El tema de arquitectura sostenible hace parte de esta propuesta joven y dinámica, consecuente con la filosofía de sostenibilidad que imprime Quessep en sus proyectos, y que a su vez, hacen parte y protagonizan los escenarios arquitectónicos del nuevo milenio.

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Un espacio para el placer

by edit 5. mayo 2010 11:46

aptoComo un pequeño loft en donde el aspecto social define el concepto de diseño, este apartamento responde claramente a las necesidades de un cliente joven, ejecutivo y dinámico. Para lograr este objetivo, el arquitecto Gabriel Rubio y su equipo se fueron por una propuesta limpia y franca.

Más allá de una remodelación, el proyecto aborda, como dice Gabriel, la etapa de acabados y definición de algunas pautas de diseño. “Este apartamento es un apartamento nuevo, al cual se le hicieron algunos cambios y variaciones, teniendo en cuenta los requerimientos y deseos de un cliente joven, soltero, dinámico”, comenta Gabriel.  La gran directriz para cumplir con este objetivo fue la definición de un espacio abierto, donde las divisiones se hicieron sutilmente a través de elementos sencillos muy puntuales, como una columna estructural o el mueble giratorio que contiene el televisor y que define el área de habitación por un lado y la sala por el otro.

Otro de las pautas era crear un vínculo importante entre exterior e interior, en este caso gracias a una amplia terraza lateral que permitiera una extensión de la zona social mediante unas generosas puerta ventanas que permiten abrir o cerrar el espacio. Cuando se abren, el apartamento se convierte en una gran área social donde suceden los encuentros entre amigos y familiares. Para crear una especie de paisaje exterior, se diseñó una caída de agua en piedra blanca con piedra crema puesta de canto que se puede contemplar desde todos los puntos del apartamento. De noche, al entrar, se activa el agua simultáneamente con la luz, lo cual brinda un escenario nocturno completamente nuevo. Es importante resaltar que este vínculo con el exterior redunda en luz y claridad en todo el apartamento, lo cual se refuerza con los grandes ventanales que dan hacia la calle y que recorren de lado a lado el lugar.

Punto de placer

Uno de los requerimientos del dueño de casa era generar un espacio para un jacuzzi que se convirtiera en un rincón de placer en el apartamento. Para ello Gabriel aprovechó el baño principal donde se instaló la tina que se cierra o se abre al espacio social a través de unas puertas en cedro y película sunblasting, las cuales permiten privacidad al estar cerradas o una relación con el espacio social cuando están abiertas. “El carácter del espacio cambia totalmente cuando las puertas están cerradas por ejemplo. Es más serio y más formal”, comenta Gabriel. Por el contrario, cuando las puertas de abren, se genera una sensación mucho más relajada y fresca. Desde allí se puede tener además una visual hacia la sala y hacia el mueble giratorio de madera en donde están instalados el televisor y el equipo de sonido. De esta forma se pueden crear ambientes y momentos especiales y relajantes. Los materiales que se utilizaron fueron sencillos pero bien pensados: mármol travertino Villa de Leyva mate en el mesón donde se dispuso un lavamanos por debajo para dejar limpio este espacio. Un cómodo vestier complementa este pequeño punto de placer.

Si bien en esta propuesta de diseño se hicieron varios cambios importantes, algunos de los elementos originales del apartamento, prácticos y muy funcionales, se conservaron. Es el caso del segundo baño que funciona como baño de uso diario, el cual cuenta con una ducha de subir y bajar con bastón, teléfono e hidromasaje. Los pisos de los dos baños y  el de la cocina son en cerámica beige claro con veta de Corona. El muro de la ducha es también de cerámica con bordes rectificados. Para seguir jugando con los tonos claros se mantuvo el mesón en mármol color crema y la poceta en porcelana blanca sobre el mesón.

Otro elemento que se conservó fue el piso en madera clara que se convierte en un elemento unificador que recorre todo el apartamento. “Es un piso práctico en madera laminada que resiste un buen  tráfico. Eso se quería, algo muy funcional. Su tono claro es ideal para lograr claridad y luz en el apartamento”, comenta Gabriel.  Los muros blancos se conservaron, de manera que siguieran la premisa de lograr claridad en el espacio y se adaptaran a cualquier tipo de decoración.

Un rincón de colorapto

Teniendo en cuenta el tema de integración de las diferentes áreas del apartamento se diseñó una cocina abierta, en donde el comedor, que hace parte de la isla central, se convierte en el elemento que relaciona ese espacio con el resto del apartamento. Como se trata de una zona más bien retirada de los puntos de luz natural, había que darle  algunos toques de color y de transparencia para animarla y darle vida. En el mesón del comedor se utilizó granito natural Golden Cream, el cual le da de entrada fuerza y carácter a la cocina. Se instaló encima del mesón  un mueble alto suspendido del techo gracias a un soporte en acero, con lo cual queda “flotando”, permitiendo así el paso de la luz. Allí está instalada la campana en acero y un gabinete largo en fórmica color wengue con puerta y espaldar de vidrio laminado en rojo. Esto permite una vista especial desde la sala y un flujo de luz muy particular en la zona de la cocina. En el mueble alto del área de lavaplatos se utilizó madera aya más clara, creando una paleta de color muy viva y diversa.

Con un diseño sencillo y un presupuesto racional, el arquitecto Gabriel Rubio, de la mano de Adriana Cerón, logró un diseño sencillo, basado en un concepto de un gran espacio abierto, limpio y luminoso. Algunos elementos especiales, como la terraza, la cocina, la zona del jacuzzi y el mueble giratorio le dan un toque muy personal en una tendencia muy contemporánea de espacios funcionales, prácticos y muy dinámicos.

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Restauración de la Iglesia San Ignacio

by 4. mayo 2010 12:20
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Construida en 1640, la nave central de la iglesia de San Ignacio en Bogotá marcó la primera etapa del desarrollo de este edificio, uno de los grandes referentes urbanos de la capital. Tras muchas intervenciones y transformaciones a lo largo de todos estos siglos, el proyecto de restauración de la iglesia se propone recuperar sus condiciones espaciales y estructurales originales.

Patrocinada por La Compañía de Jesús con la colaboración del Ministerio de Cultura, la coordinación del Instituto Carlos Arbeláez Camacho de la Facultad de Arquitectura de la Universidad Javeriana y bajo la dirección del arquitecto Ernesto Moure, profesor del taller de Patrimonio Arquitectónico de la misma entidad, la restauración de la iglesia de San Ignacio es sin duda un proyecto monumental de gran importancia no sólo para la ciudad sino para el país. Como bien dice Moure, fue el primer templo realmente urbano que se hizo en Bogotá, “nacido de la ciudad y pensado para la ciudad. Por ello lo que se quiere con el proyecto es que la construcción se conozca en su forma más prístina, como fue pensada en su momento de desarrollo máximo”, aclara el arquitecto.

El gran desafío del proyecto ha sido entonces la recuperación y restauración de las condiciones espaciales, estructurales y de volumetría de la iglesia. Para ello se han llevado a cabo varias acciones muy puntuales. “La primera fue la liberación del cuerpo de construcción de la iglesia en aquellos puntos donde la edificación del Colegio Mayor de San Bartolomé había mutilado o deformado su composición original, en los años treinta del siglo pasado, con la filosofía muy de la época de ir reemplazando la arquitectura de época colonial existente con lenguajes y formas de moda. Con ello se ha buscado también la recuperación de la autonomía estructural de los dos edificios, necesaria desde el punto de vista estrictamente técnico. Para esto se separaron las estructuras de ambas construcciones en los niveles superiores y se generó un espacio libre que ha permitido el rescate de la volumetría y el espacio interior original del templo. Con esta liberación de espacios reaparecieron las cúpulas del crucero y en especial la de la capilla de San José que ocupa lo que era la antigua sacristía y que no se podía percibir. Igualmente se ha consolidado el volumen de la capilla del Rapto que ocupa el lugar del antiguo huerto del conjunto jesuítico. También se ha avanzado en la recuperación volumétrica y el refuerzo estructural de las cubiertas. Actualmente se está trabajando en el refuerzo estructural y la recuperación espacial de la torre. Todo esto teniendo en cuenta la necesidad de disminuir la vulnerabilidad sísmica de toda la construcción“, agrega Moure.

Es importante resaltar que el proyecto ha contado con todo el apoyo de la comunidad de los padres jesuitas quienes han comprendido a cabalidad la importancia cultural y arquitectónica de esta restauración. “Esto ha sido sin duda una ventaja. Ellos nos han entregado áreas útiles del colegio para la restauración, lo que ha facilitado todo el proceso”, comenta Moure. Con ello el proyecto se ha enriquecido no sólo para bien la Iglesia sino también del edifico del colegio. Por ejemplo, contiguos a la terraza resultante en frente de la cúpula de la iglesia de San José se han recuperado espacios subutilizados como dormitorios, mejorando las condiciones ambientales del lugar con vista privilegiada hacia la cúpula, teniendo como fondo los cerros de Bogotá.

Un largo trabajo

El trabajo de restauración de San Ignacio comenzó en 2004 con los estudios y el proyecto preliminar adelantado por el instituto Carlos Arbeláez Camacho de la Facultad de Arquitectura y Diseño de la Pontificia Universidad Javeriana. Es un trabajo dispendioso y de muchos detalles, pues la reconstrucción debía hacerse reponiendo el material original con la técnica original, pero mejorando sus condiciones de sostenibilidad. El ladrillo y la teja de barro colonial, los pañetes con pintura de cal, el tablón de barro, deben recrear de manera muy precisa las condiciones originales de la edificación. “Sobre la base de muestras originales el objetivo era crear un material como el original, pero con características de resistencia y permeabilidad mucho mayores”, aclara Moure. Un buen ejemplo de ello es la teja de barro en forma de escama para las cúpulas del crucero y de la capilla de San José. Sobre un modelo original, la Fábrica de Tejas y Ladrillos Moore, tras un año de análisis, ensayos y experimentos, logró una teja recocida y esmaltada que refleja de una manera muy especial la luz y el color, creando un efecto casi mágico en la cúpula. “La teja original era de color, muy viva, y pudimos restablecerla”.

En línea con el tema de preservar la “originalidad” del templo, el proyecto ha reciclado muchos de los elementos de épocas anteriores: baldosas, puertas, herrajes y chapas se retomaron para devolverle el carácter colonial a uno de las construcciones más emblemáticas de la ciudad. “Lo que pudimos recuperar, lo utilizamos en el proyecto. Por ejemplo, parte de la baldosa que rescatamos la utilizamos en el diseño en el corredor de circulación en frente a los dormitorios de los padres. Las puertas de estos cuartos y muchos de sus herrajes también son los originales”.

Actualmente el equipo de arquitectos está trabajando en la recuperación de la torre, la cual se construyó hacia finales del siglo XVIII en la esquina sur sobre una de las cúpulas de la nave occidental del templo, la cual quedó oculta por el entrepiso de una habitación que se construyó más tarde. “Aquí, como ocurre en todo el conjunto el edificio, ha habido muchas etapas de construcción. En este caso lo que estamos haciendo es eliminar la habitación para dejar ver la cúpula y así recuperar el espacio de la torre”, afirma Moure.

Hacia el futuro

Si bien el proyecto de restauración ha sido largo, Moure y su equipo sienten una gran satisfacción por la labor que se ha hecho hasta ahora. En este recorrido por la iglesia, cuya solemnidad nos deja sin aliento, se ve el trabajo hecho y se sospecha lo que viene. Los pisos han sido recuperados y corregidos sus niveles; la cúpula central se restauró con sus pechinas y ya aparece una muestra de la decoración que llevará; los muros y la cúpula de la capilla de San José, pintados por el padre Páramo a finales del siglo XIX, se limpiaron y se restauraron, con la colaboración en la parte mural del restaurador mexicano Rodolfo Vallín, y el altar se desmontó para refaccionar las piezas dañadas.

Moure camina por el lugar y va describiendo lo que había, lo que se ha hecho, lo que vendrá. Su compromiso y el de su equipo es, como bien lo afirma, hacer una “reversión” del proceso de transformación tan profunda que tuvo la construcción, para devolverle a la iglesia sus condiciones espaciales y estructurales más notables. “Esta restauración es la más importante que se está llevando a cabo en este momento en Colombia en cuanto a la esencia del edificio. Y nosotros queremos mostrarla, que la gente sepa qué se está haciendo con uno de los templos más importantes del país”. Una vez acabada la restauración, el objetivo es formar una sola unidad con el claustro, que hoy alberga el Museo de Arte Colonial, sin que la iglesia pierda su uso de culto. Crear un importante centro cultural para el país.
 
 
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