Decidieron compartir escenario. Dos protagonistas de la mesa, se unieron para generar un ambiente único y que rompe con los paradigmas de lo tradicional. Las vajillas Arlequín Naranja-Amarillo y Arlequín Verde-Azul posaron para la misma cámara, pues hacen una pareja perfecta, gracias a la magia que producen sus impactantes colores.
Los colores cálidos
Dentro de esta gama intervienen el amarillo, naranja, rojo y el púrpura y se caracterizan por dar la sensación de actividad, alegría, dinamismo, confianza y amistad. Además de ello, inspiran actitudes de conversación y sociabilidad. El naranja es el protagonista, ya que es el color que estimula el apetito y la conversación.
Los colores fríos
Esta escala incluye los azules y verdes. Son muy especiales, porque tienen un impacto positivo en los seres humanos: producen sensación de tranquilidad, serenidad, madurez y calma. Por eso, son perfectos para tener un encuentro especial.
De esta forma, una decoración basada en ambas categorías de colores resulta impactante y equilibrada. Los tonos cálidos motivarán a la familia a tener una cena agradable, regocijante; mientras que los fríos ayudarán a la calma y serenidad. Sin duda, una exquisita mezcla.
Conócela de cerca en la galería de imágenes
Datos clave
Las vajillas Arlequín Naranja-Amarillo y Arlequín Verde-Azul (cada una), se componen de las siguientes piezas:
4 platos pandos (25,5 cm)
4 platos postre (22 cm)
4 platos hondos (16 cm)
4 platos té (16 cm)
4 pocillos té (280 cc)
Total de piezas por vajilla: 20 unidades
Foto: Jorge Pulido