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Saúl Ernesto Salazar lleva 13 años trabajando como instalador. Entre las obras enlas que ha tomado parte se cuentan el edificio de Interbolsa de Medellín y varios locales del centro comercial El Tesoro de la misma ciudad.

Entre Medellín
y las Antillas Holandesas

A los 18 años Saúl Ernesto Salazar se independizó. Decidió que después de dos años de trabajar como ayudante, era hora de empezar a hacerlo por su cuenta. Cómo dice él, era “hora de progresar”.

Los primeros meses no fueron fáciles, pero Saúl tuvo paciencia, y poco a poco los clientes fueron llegando y creciendo. La razón de su éxito, según cuenta, es la siguiente: “Yo me le mido a todo. Por eso me han salido tantos trabajos. Y me le mido a todo porque confío en que mi trabajo es bueno, porque conozco mi oficio”.

Ha sido tan confiado que se le midió a trabajar en las Antillas Holandesas, adonde llegó solo, sin saber nada de aquel lejano lugar tan distinto a su tierra. El primer trabajo que realizó fue la instalación de los pisos de una vivienda familiar. Pero como le fueron saliendo más trabajos, se quedó dos años más. En total, por temporadas, ha vivido seis años fuera del país, siempre en las Antillas Holandesas.

Cuenta que estando en las Antillas encontró su material preferido: el Pegacor. “No se imagina la alegría que me dio”. Y es que para Saúl el Pegacor transformó su oficio de instalador. Por eso no duda en afirmar: “Es la berraquera: pega muy bien y le da a uno tiempo de cuadrar bien las baldosas y las juntas. Y, para completar, no es tan dañino para las manos como el cemento. Las ventajas son infinitas”.

Para Saúl, un buen instalador tiene que convencer al cliente de la importancia de comprar buenos materiales. “Hay que explicarle que los buenos materiales lo hacen quedar bien a él y a uno”.

No cambia Medellín por ninguna otra ciudad. Allí vive con su esposa y su hijo de cuatro años. Cuando no está trabajando, sale a pasear en moto. Le encanta matar las horas sentado frente al computador. Actualmente está haciendo varios cursos por Internet, ellos un curso de inglés. Lo que no pudo hacer años atrás, lo está haciendo ahora. Por eso hoy cuenta con orgullo que se graduó de bachiller.

 

Edificio Interbolsa
y locales el Tesoro

Hace tres años Saúl entregó una de sus más grandes obras: la instalación de los piso baños del edifico de Interbolsa de Medellín, situado en el Centro Comercial y Empresarial San Fernando. En total, tuvo que enchapar 700 metros.

Tres de los locales del exclusivo Centro Comercial El Tesoro también fueron enchapados por Saúl y sus ayudantes. En el almacén de la cadena española Mango, inaugurado en 2007, instaló los pisos y una pared de piedra pulida en la entrada. También instaló los pisos de las tiendas de Guess y de Naf Naf.

En un futuro, Saúl tiene pensado construir sus propias casas. “Hay que progresar”, repite. Y concluye: “En un futuro, me veo como constructor”.

Saúl Ernesto Salazar disfruta su trabajo. Para él, “mientras uno tenga las cuentas claras y un presupuesto de obra exacto, no hay por qué tener problemas. Yo vivo de la construcción y de la obra blanca. Puedo trabajar en cualquier condición, en cualquier clima, solo o con los ingenieros revisando mi trabajo. En todos estos años he aprendido cómo resolver cualquier inconveniente. Por eso vivo feliz, gozo lo que hago como si fuera un juego”.

Muchos años de experiencia han marcado el trabajo de Saúl Ernesto Carvajal. Entre sus obras se cuenta la instalación de los pisos y baños del edificio de Interbolsa en Medellín.
 
 
 

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